UCRANIA PIDE A GRITOS DEMOCRACIA

Ucrania era hasta el mes de diciembre un país que apenas generaba atención mediática y del que muchos desconocían su problemática social. Hoy vuelve a ser noticia la crisis institucional en la que está envuelto el país debido al acercamiento de posiciones entre el Gobierno y oposición. Esta mañana entraba en vigor la amnistía política para los 268 imputados por diversos cargos desde el 27 de enero al 2 de febrero. Pese a que la oposición considera insuficiente esta medida, ayer tarde se desalojó el ayuntamiento de Kiev, condición indispensable para la amnistía. Desde ese momento las cientos de personas que ocupan el edificio se trasladaban a la Casa de Ucrania y al Palacio de Octubre, lugares que el Gobierno aún no ha solicitado desalojar. Por el momento no se han llegado a más acuerdos significativos y el tira y afloja entre manifestantes, oposición y Gobierno continúa en las calles de las principales ciudades, en especial en la Plaza de la Independencia (rebautizada como “EuroMaidán” o Plaza Europa) de Kiev.

¿QUÉ HA PASADO EN UCRANIA PARA LLEGAR A ESTO?

Antes de explicar los acontecimientos concretos que derivaron en las primeras protestas, hay que saber que en Ucrania el descontento social era notable, sobre todo tras las últimas elecciones. Según el Banco Mundial los principales problemas que asolan el país son: la *corrupción de la clase política, la burocracia, la escasez de servicios básicos e infraestructuras subdesarrolladas. Desde la caída del régimen comunista de la Unión Soviética, el país ha tenido que adecuarse al capitalismo de mercado, lo que ha acrecentado las desigualdades sociales generando una élite oligárquica multimillonaria frente a una clase media que vive con 100 euros al mes de salario mínimo.

El actual presidente Viktor Yanukovych fue en 2004 el ganador de unas elecciones presidenciales marcadas por el fraude y las irregularidades. Por primera vez en la historia de su democracia, los ucranianos salieron a las calles pacíficamente para exigir que se repitieran los comicios. El líder opositor, el occidentalista Viktor Yushchenko, capitaneó la llamada “Revolución Naranja” que logró mediante manifestaciones pacífica que el Tribunal Supremo ucraniano impugnara las elecciones. Finalmente en una nueva vuelta electoral resultó vencedor Yuschenko.

En 2010 Yanukovych volvía a salir victorioso de unos comicios, esta vez observados muy de cerca por la OSCE para garantizar su legalidad. Un Gobierno marcado por las sombras del pasado y las reclamaciones populares sobre las atribuciones del propio presidente. Éste ha convertido el país en una república semipresidencialista donde se ha auto atribuido capacidades como la de poder actuar sin rendir explicaciones a la Rada Suprema (Parlamento). Desde su subida al poder su fortuna personal y familiar se ha disparado, además de beneficiar económicamente a los oligarcas y grandes empresarios ucranianos como a Rinat Ajméto, el hombre más rico de Ucrania y una de las grandes fortunas europeas.

* Ucrania se encuentra en el puesto 144 de 177 países en el índice de corrupción anual elaborado por el prestigioso Think Thank “Transparencia Internacional”

LA GOTA QUE COLMA EL VASO

Las protestas se inician el 21 de noviembre de 2013 cuando el Gobierno abandona la elaboración del Acuerdo de Asociación con la Unión Europea (un paso obligatorio para la preadhesión a la UE). El ejecutivo liderado por Yanukovych cambia su estrategia política y se acerca a Rusia aceptando el 17 de diciembre un préstamo de 15.000 millones de dólares y un abaratamiento del petróleo ruso.

A lo largo de las semanas los manifestantes reclaman en las calles la continuidad del proceso de acercamiento a la UE. Las encuestas oficiales demuestran que la mayor parte de los ciudadanos están a favor de un acercamiento a Europa, en vez de hacerlo hacia Rusia. Lo que comienza como una protesta pro europea, de ahí el nombre “EuroMaidán”, acaba siendo una batalla por debilitar a un gobierno que lleva meses hundiendo al país en una profunda recesión económica.

La noche del 30 de noviembre Yanukovych envía a los “Berkut” (antidisturbios) para dispersar las protestas de forma violenta. Los medios de comunicación divulgaron la brutalidad policial contra los manifestantes, jóvenes en su mayoría. Las protestas que hasta el momento habían transcurrido de forma pacífica, toman un carácter beligerante ocupando el centro de Kiev y otras capitales ucranianas, a la vez que edificios gubernamentales.

La situación se agrava cuando el 16 de enero el Gobierno aprueba una serie de leyes que criminalizan el acto de reunión o manifestación, las conocidas como “leyes dictatoriales”. Algunas de ellas eran: la restricción a la libertad de reunión; la persecución penal y el encarcelamiento de participantes en manifestaciones masivas no autorizadas; la detención inmediata de manifestantes con casco o máscara. Las reacciones no se hacen esperar y Yanukovych se escuda en que las protestas están poniendo al límite la estabilidad del país.

Ante la escalada de la violencia por parte de manifestantes y fuerzas del orden, con un saldo de 4 muertos y cientos de heridos, el 28 de enero la Rada deroga las “leyes dictatoriales” y el primer Ministro Nikolai Azárov dimite de su cargo. El Parlamento comienza a elaborar una ley de amnistía para activistas imputados por su relación con el “EuroMaidán” (nombre que recibirá la oposición en alusión al lugar de reunión, la Plaza Maidán). La oposición no llegará a conseguir que la amnistía sea sin condiciones y se ven obligados a aceptar la impuesta por Yanukovych. Esta votación estuvo plagada de irregularidades ya que muchos diputados del Partido de las Regiones (partido del presidente), no pudieron votar libremente o desconocían el contenido de la ley hasta que fue aprobado.

El 4 de febrero La Rada Suprema retoma sus sesiones parlamentarias y se estudia aprobar la Constitución de 2004 que permitiría formar un nuevo Gobierno que limite los poderes del presidente. Tras la conferencia de Seguridad de Múnich ese nuevo ejecutivo contaría con el apoyo económico de Estados Unidos, la Unión Europea y el Fondo Monetario Internacional. Para conseguir este cambio se necesitaría una mayoría parlamentaria por lo que desde ese momento los líderes de los grupos parlamentarios son los encargados de negociar el texto. La votación del mismo aún no tiene fecha prevista.

Los "Berkut" cargan contra manifestantes el 30 de noviembre. Autor: Mstyslav Chernov
Los “Berkut” cargan contra manifestantes el 30 de noviembre. Autor: Mstyslav Chernov

LOS PROTAGONISTAS Y SUS DEMANDAS

El Gobierno: formado por el actual primer Ministro en funciones Serguéi Arbúzov, el presidente Viktor Yanukovych y el Partido de las Regiones, principal grupo político. Han otorgado algunas concesiones a la oposición pero no están dispuestos a ceder en: adelantar las elecciones presidenciales de 2015, convocar nuevas elecciones parlamentarias o destituir al presidente Viktor Yanukovych.

Oposición: no es un grupo homogéneo y se compone de 3 principales grupos políticos, manifestantes que no se identifican con ninguno éstos, y grupos de extrema derecha. Los grupos políticos organizados son:

  • UDAR cuyo líder es el ex boxeador Vitali Klitschko
  • Batkivshchyna (Patria) su líder es Arseni Yatseniuk. Otra figura principal del partido es la ex ministra Yulia Timoschenko encarcelada por abuso de poder y condena a 7 años. Este grupo opositor también pide su liberación por considerar que el actual presidente la encarceló de forma irregular al considerarla una amenaza política.
  • Svodoba (Libertad) partido de corte ultranacionalista y cuyo líder es Oleh Tyahnybok.
  • Oleksandr Daniliuk, coordinador del movimiento Spilna Sprava (Asunto Común). Grupo participante en el “EuroMaidán”
  • Los veteranos de Afganistán y el Sector de Derechas, también participantes en el “EuroMaidán”. Son el sector más radical y nacionalista.

Los principales reclamos de la oposición son: reinstaurar la constitución de 2004; la dimisión del actual presidente; elecciones presidenciales y parlamentarias anticipadas; un sistema judicial y una fiscalía independiente; fuerzas del orden público subordinadas a la ciudadanía; un modelo estatal parlamentario y presidencialista; continuar el proceso de acercamiento a la UE.  

La injerencia extranjera es parte esta crisis institucional. Actores como la Unión Europea o Rusia se han posicionado claramente sobre lo que ocurre en Ucrania y en sus manos también está la futura solución del mismo.

  • Rusia quiere volver al plano de las grandes potencias mundiales por lo que recuperar su influencia en sus antiguos aliados soviéticos es de vital importancia. Rusia es el principal aliado de Yanukovych, además de uno de los países que más suministros y energía vende a Ucrania, hecho que utiliza para ejercer presión. De los 15000 millones de dólares prometidos, sólo ha desembolsado 3000 ya que el resto dependerá del rumbo político que tome el país en los próximos meses.
  • La Unión Europea también se ha posicionado defendiendo el europeísmo mostrado por la sociedad ucraniana, hecho que beneficia a la UE si quiere incorporar en un futuro a Ucrania a la unión. Bruselas junto a Washington y el FMI han propuesto la creación de un fondo dotado con otros 15000 millones de euros en préstamos para contrarrestar la oferta rusa.
Antidisturbios lanzando cócteles molotov contra los manifestantes el 22 de enero. Autor: Mstyslav Chernov
Antidisturbios lanzando cócteles molotov contra los manifestantes el 22 de enero. Autor: Mstyslav Chernov

Ucrania es una nación democraticamente joven y aún tiene muchas carencias que solventar. Las escisiones políticas, la división entre partidarios del acercamiento a Europa frente a Rusia y viceversa o las diferencias económicas y religiosas, son algunas de las características que conforman una realidad social de un país que está escribiendo su historia. Los ucranianos ya salieron una vez a las calles para defender la legalidad y la democracia en 2004 y poco tiempo consiguieron que sus peticiones fueran atendidas. Esta vez la situación se ha dilatado y la escalada de violencia pone el peligro la estabilidad del país. En este momento los países vecinos, las organizaciones internacionales y demás actores se preguntan qué hacer o si hay qué intervenir para evitar una guerra civil. Por el momento habría que dar un voto de confianza al pueblo ucraniano, facilitándoles los medios necesarios para lograr un Estado de Derecho pleno.

Puede ser que las experiencias de la “Revolución Naranja” o las “Primaveras Árabes” nos hayan demostrado que la lucha ciudadana es efectiva. Puede ocupar una plaza y reivindicarla para el pueblo sea algo más que un símbolo, puede ser el comienzo de una lucha por nación más justa.

Beatriz Alonso González

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