Para presumir hay que sufrir… e incluso enfermar: los tóxicos en los cosméticos

De un tiempo para acá he empezado a preocuparme bastante por el contenido de los cosméticos, productos de aseo, limpiadores de hogar, etc que a diario utilizo y de los que desconozco totalmente su composición. El aumento considerable de cánceres y alergias me ha hecho preguntarme hasta qué punto es natural este incremento, o si por el contrario estamos contribuyendo a nuestro propio envenenamiento.

La piel es el órgano más grande de nuestro cuerpo y un filtro para evitar que impurezas y tóxicos pasen al torrente sanguíneo. Por lo tanto es importante dedicar tiempo a investigar la procedencia de los productos cosméticos que utilizamos a diario, ya que de la mayor parte de compuestos químicos industriales que se comercializan se desconocen sus efectos a largo plazo. El hecho de que sean legales tampoco nos garantiza su inocuidad (el tabaco es legal y cancerígeno y hasta hace unos años no se avisaba en el etiquetaje de su peligrosidad para la salud).

La cosmética industrial ha pasado a formar parte de nuestras vidas en tantos aspectos que hay que detenerse a pensar la cantidad de químicos que nos introducimos en el cuerpo a diario. El modelo de consumo actual, la publicidad y la industria de la moda y estética, entre otros, son los culpables de que necesitemos embadurnarnos constantemente con cremas para sentirnos bien con nosotros mismos y para obtener la sensación de limpieza deseada. Desde que nos levantamos hasta que nos acostamos hemos creado un ritual en torno a los productos cosméticos, donde tenemos que utilizar cremas hidratantes, contornos de ojos, crema de día y de noche, maquillaje fluido, desodorante, colonia, body milk, tónico facial, leche limpiadora y un etcétera tan interminable como tiempo y ganas tengamos de invertir en este proceso. Hacemos esto sin ser conscientes de que introducimos más tóxicos en nuestro cuerpo a través de la piel que de la propia comida o bebida.

  • La mayoría de las personas desconocen que productos que usan a diario contienen tóxicos muy dañinos que pueden favorecer a largo plazo al desarrollo de enfermedades como cáncer o alzhéimer. Algunos de tóxicos comunes en cosméticos industriales y que no están prohibidos en Europa son: Ácido acrílico, Ácido bórico, Alcohol bencílico, Alcohol cetílico, Alquitrán de hulla, Aluminio, Amil Acetato, Butilhidroxianisol o (BHA), Butilhidroxitolueno o (BHT), Butilenglicol, Butilparabeno, Bronopol, Cloruro de Aluminio, Cloruro de Benzalconio, Cloruro Cetrimonio, Cloroacetamida, Clorhidrato de Aluminio, D & C Rojo 30 L, D & C Violeta 2, Etanolamida de ácido de coco, Fluoruro de calcio, Óxido de aluminio, Lauril Sulfato de Amonio, Persulfato de amonio y Polioxietileno. A continuación os dejo una serie de links para consultar los productos y conocer su toxicidad:
  • Environmental Working Group: de los directorios más completos sobre composicón química de más de 74.000 productos.
  • Biodizionario: diccionario online sobre los compuestos químicos de los cosméticos (en italiano).
  • Ecologistas en Acción: listado de los principales tóxicos que incluyen los cosméticos y una explicación de los mismos.
  • Cosmética natural: los 10 principales ingredientes tóxicos a evitar en un producto cosmético o de aseo.
  • Hogar sin tóxicos: página interactiva para conocer los componentes tóxicos de productos que tenemos habitualmente en casa.

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Alguno de los cosméticos y productos de aseo que podemos tener en casa.

LOS DISRUPTORES ENDOCRINOS Y SU RELACIÓN CON EL CÁNCER.

Este grupo de tóxicos son especialmente desconocidos y sus efectos altamente perjudiciales para nuestra salud. Los disruptores endocrinos o EDC  siglas en inglés) son sustancias químicas que pueden alterar el funcionamiento de las hormonas tanto en humanos como animales. Esto implica que alteran el funcionamiento normal de las hormonas provocando alteraciones que pueden derivar en enfermedades como el cáncer de mama o incluso malformaciones en el feto, si nos exponemos a los disruptores durante la gestación.

Los EDC están principalmente en los pesticidas y plaguicidas y en los plásticos ( Ftalatos y Biosfenol son los compuestos con mayor concentración de EDCs). Pero también se encuentran en los cosméticos industriales ya que estos contienen derivados plásticos como el Ftalatos que puede provocar infertilidad.

Los EDC no actúan a corto plazo ya que sus efectos nocivos se dan por la acumulación de los mismos durante un largo periodo. Aún así son tantos los elementos cotidianos que contienen estos disruptores que minimizar la exposición es la forma más segura de prevención.

El año pasado por primera vez, desde que se conocen los efectos de los EDC hace más de 20 años, el Parlamento Europeo propuso un proyecto para tomar medidas para proteger la salud pública e identificar y prohibir el uso de los disruptores endocrinos. Esta legislación sigue en proyecto.

Algunos links con información al respecto:

  • Mundo Despierta.Blog en el que se analiza el uso y legislación sobre los disruptores endocrinos
  • ISTAS. Amplísima información sobre los disruptores endocrinos

OTRAS PROBLEMÁTICAS ASOCIADAS A LA INDUSTRIA COSMÉTICA: LA EXPERIMENTACIÓN ANIMAL Y LA CONTAMINACIÓN AMBIENTAL.

Una gran parte de los componentes tóxicos de los cosméticos industriales son contaminantes para el medio ambiente por su dificultad para ser degradados y la facilidad para acumularse en el tejido celular de los seres vivos. Especialmente contaminante es el compuesto nano-dióxido de titanio (TiO2 nano) usado como protector frente a los rayos ultravioletas solares en cremas con protección solar.

Los cosméticos no tienen un proceso de reciclaje propio, como puedan tener algunos medicamentos, y acaban tirados en la basura orgánica. Junto a las drogas y los medicamentos, los cosméticos son la mayor fuente de contaminación de aguas Por no hablar de la cantidad de residuos plásticos que generan sus envases. En la actualidad se desconocen los efectos que pueden causar sobre el medioambiente los más de 4 millones de químicos sintéticos que existen en cosmética.

En relación a la experimentación animal, actualmente son muchas las marcas cosméticas que continúan usando animales vivos para probar los componentes de los mismos. También las hay que utilizan derivados animales, como su sangre, hormonas, secreciones o partes de tejidos. En esta web (Libera ONG) se pueden consultar algunos de los componentes derivados de animales utilizados para fabricar cosméticos. Estos animales utilizados en la industria cosmética sufren mutilaciones, torturas y un sin fin de calamidades, hasta que dejan de ser útiles y son sacrificados. Muchos de ellos nacen y mueren sólo para ser utilizados en experimentos. Según PETA en torno a 100 millones de animales son sacrificados al año, aunque las cifras no son exactas ya que no se contabiliza el número de ratones, aves y animales de sangre fría ( que son más de 95% de los animales utilizados). Este tipo de experimentación en gran parte de los casos no es fiable, ya que no se puede extrapolar la reacción que pueda tener un químico en cierto animal a un ser humano.

La Unión Europea desde marzo de 2013 prohibió el uso de animales para experimentación de productos cosméticos mediante la directiva del Consejo Europeo 15/2003 que además regula la certificación de no experimentación en los productos. En la misma, el Consejo Europeo destaca que: “los productos cosméticos pueden garantizar la seguridad de los componente mediante el conocimiento relativo a la seguridad de los ingredientes“. Cerrando así las puertas a la experimentación con animales o “vivisección” aunque esta directiva incluye 3 excepciones a la experimentación:

  • La toxicidad de dosis repetidas: obligan a ingerir o inhalar un tóxico durante un periodo, para después sacrificar al animal y comprobar la toxicidad.
  • La toxicocinética: se expone al animal a un tóxico, para posteriormente sacrificarlo y comprobar cómo se ha distribuido el tóxico por su cuerpo,
  • La toxicidad reproductiva: se expone a un animal preñado a un tóxico, para después sacrificarlo junto a su feto y analizar la toxicidad en el cuerpo del último.

Para conocer que empresas no utilizan animales en la fabricación de cosméticos puedes consultar las siguientes webs:

  • PETA: completo directorio de una de las principales asociaciones pro derechos de los animales.
  • Anima Naturalis: relación de companías “cruelty free” que venden sus productos en España.

¿QUÉ PUEDES HACER ANTE ESTA SITUACIÓN?

1) Infórmate sobre las etiquetas. El etiquetaje en cosméticos en la Unión Europea sigue el sistema de nomenclatura INCI (International Nomenclature Cosmetic Ingredient). El que estén formulados bajo esta normativa simplifica bastante la tarea, por lo que es aconsejable que el producto sea comprado en la UE para facilitar la lectura de la etiqueta. Según esta nomenclatura los ingredientes van de mayor cantidad a menor, siendo el primer ingrediente el que predomina en el compuesto y el último el de menor cantidad (más del 1% de la fórmula).

Los ingredientes de origen natural se especifican normalmente en latín mientras que los químicos van en inglés. Los colorantes se clasifican mediante una numeración y usando el sistema de Color Index International o CI.

2) Buscar sellos de certificación de cosmética ética. Hay multitud de etiquetas que certifican entre otras cosas que el producto sea: de origen ecológico, “cruelty free” (no testado sobre animales), de origen natural, etc. Por lo que es recomendable buscar este tipo de certificación.

3) Cuidado con la publicidad. Muchas veces las etiquetas engañan descaradamente al consumidor ya que venden como 100% natural un producto que tiene algo más del 1% de ingredientes naturales. No olvidemos que lo natural no siempre es sinónimo de saludable ya que elementos como el mercurio, el aluminio o el petróleo salen de la naturaleza.

El márketing cosmético está lleno de terminología inventada para aumentar las ventas asociando el producto a ideas de bienestar como: provitaminas, micropartículas de ADN, principios activos, etc.Tampoco es útil presuponer que las marcas más caras o más prestigiosas son las mejores. Empresas como “Procter and Gamble” responsable de marcas como: Dodot, Pantene, Ariel o Fairy están dentro de las multinacionales que experimentan con animales y utilizan productos químicos tóxicos en sus compuestos. Además hay que comprobar siempre el INCI de cosméticos de “marcas verdes”que supuéstamente sólo usan ingredientes naturales como “The Body Shop”, “Yves Rocher” o “Bottega Verde” porque no todos sus productos están libres de químicos tóxicos.

4) La cosmética natural como la mejor solución. Cada vez es más fácil encontrar herbolarios o tiendas alternativas donde se realizan cosméticos artesanales con un proceso de fabricación 100% natural. Al comprar en este tipo de establecimientos te aseguras de que los ingredientes utilizados son naturales (por lo que se conocen sus efectos sobre el organismo), e incluso puedes comprar las materias primas para fabricar tus propios cosméticos. La cosmética casera es una muy buena alternativa siguiendo siempre buenos tutoriales o manuales y realizando pruebas de alergias previas a probar el producto sobre nuestra piel. En internet hay multitud de tutoriales y webs dedicadas al tema. Una realmente completa es “Hacer cremas” 

Algunas webs donde comprar cosméticos ecológicos y que no experimentan en animales

  • Ecotendencia y Krous. Web donde se venden diversas marcas de cosmética sin tóxicos y cruelty free.
  •  Ecco verde. En este enlace además podéis ver todos los certificados de calidad que garantizan que un cosmético es de origen natural y cruelty- free.
  • Adonia: aquí además podéis ver un listado con las distintas marcas de cosmética natural libre de tóxicos y no testada en animales.
  • Herbolario Baobad : tienda- taller donde aparte de hacer cosméticos artesanos, venden las materias primas para que tú mismo los hagas.
  • El Rincón de Sabta: cosmética artesana y 100% natural.

( Estos enlaces no tienen finalidad publicitaria, solamente orientativa para los lectores y devido a que los he considerado de utilidad para los interesados en la materia)

En resumen:

  • Infórmate sobre los compuestos de la etiqueta e intenta no comprar cosméticos de marcas multinacionales. Así te será más fácil garantizar la procedencia de sus componentes.
  • No comprar productos que contengan derivados del petróleo, parafinas, colorantes y aromas sintéticos, materiales trasngénicos y derivados o testados en animales
  • Decantarse también por productos con la menor cantidad de envasado posible o envases biodegradables
  • Utilizar la menor cantidad posible de productos cosméticos y de aseo. No todos son imprescindibles.
  • Buscar sellos de cosmética ética y “cruelty free”.
  • Lo natural, asegurándonos de su procedencia y sus efectos sobre nuestro cuerpo, es siempre la mejor opción. Una buena alimentación, descanso y equilibrio emocional ayuda a tener una mejor apariencia física.

Beatriz Alonso González

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