La batalla de Gamonal: desobediencia legítima

La batalla del barrio de Gamonal, en Burgos, ha dejado de ser un asunto local para convertirse en una insignia de la resistencia ciudadana y la desobediencia civil frente a los abusos de autoridad, a escala nacional, e incluso llegando a los medios internacionales. Los vecinos de la barriada burgalesa han pasado días de resistencia ante una imposición: la construcción de un bulevar y un aparcamiento subterráneo que no quieren en la arteria principal del barrio, la Calle Vitoria.

Y es que de todo se aprende. Los últimos años de lucha ciudadana abierta desde que estalló la crisis de 2008 nos han enseñado el valor de la unidad, y en Burgos parecen haberlo entendido muy bien: manifestaciones, acampadas, guardias de día y de noche para impedir la entrada de las máquinas y de los operarios de la obra han sido las estrategias que durante días han seguido los vecinos de Gamonal hasta conseguir que el Ayuntamiento, después de muchas jornadas de insistir en que las obras se llevarían a cabo, se haya visto obligado a paralizarlas y llamar a una mesa de diálogo, aunque hasta después de las conversaciones no habrá una decisión firme sobre el futuro de Gamonal.

Gamonal no quiere bulevar

La obra, que algunos han definido como “faraónica” costará ocho millones de euros. El descontento generalizado ante esta imposición se debe a muchos motivos: el primero y más importante, Gamonal es un barrio seriamente azotado por el paro, con un porcentaje de jóvenes sin trabajo en torno al 50% y donde la mayoría de los manifestantes consideran que hay otras prioridades a la hora de gastar ese dinero, como destinarlo a servicios sociales o creación de empleo.

Imagen

El parking planteado dentro del proyecto urbanísitico municipal eliminará los actuales emplazamientos gratuitos para el aparcamiento, que pasarán a venderse por 19.000 euros tras la remodelación, además de que el recorte de los carriles de la Calle Vitoria para la construcción del bulevar les obligará a tardar el doble en desplazarse al centro de Burgos. Otros consideran que la obra no es negativa en sí misma, sino que no es el momento, dadas las circunstancias sociales y económicas del barrio, de realizarla.

Begoña Bernal, profesora de Patrimonio Urbano y Patrimonio Natural de la Universidad de Burgos ha afirmado a El Confidencial que “Gamonal es un barrio muy popular, de clase trabajadora, muy concienciado, afectado por el paro y por tanto con pocos recursos ahora para comprar las plazas de garaje que propone el Ayuntamiento”. La profesora explica lo ocurrido en Burgos como una reacción natural a una actuación municipal innecesaria.

Según informaciones de El Plural, Antonio Miguel Méndez Pozo es otra figura clave en el rechazo popular al proyecto urbanístico. Se trata del constructor millonario, presidente de la Cámara de Comercio y magnate de la comunicación en Castilla y León, que además es dueño de El Diario de Burgos entre otros medios de comunicación. Méndez Pozo fue condenado por corrupción a siete años de cárcel en 1992, aunque en el tiempo récord de nueve meses consiguió el tercer grado y salió de prisión. De su inhabilitación para el ejercicio de cargo público durante doce años se encargaría el gobierno de José María Aznar, que le indultó.

El diario El Confidencial ha informado sobre que la firma de ingeniería, arquitectura y urbanismo MBG, gestionada por un hijo de Méndez Pozo, ha cobrado 240.000 euros por hacerse cargo del proyecto que incumbe al barrio de Gamonal y contra el que están más del 80% de los vecinos, según una encuesta desarrollada por UPyD. Uno de los vecinos participantes en las protestas ha afirmado a este diario que “Este caso demuestra que el poder real está concentrado en muy pocas manos. Hay que evitar que sean siempre los mismos actores los que toman las decisiones que nos afectan a todos”. El barrio de Gamonal representa ni más ni menos que al 35% de la población total de Burgos, una cifra nada desdeñable. Además, la mayoría de sus habitantes han votado al Partido Popular, el mismo que ha hecho caso omiso a sus reivindicaciones durante días hasta que, simplemente, no ha podido dejar de paralizar las obras.

La legitimidad de la desobediencia civil

El caso de Burgos ilustra una batalla totalmente legítima de una comunidad que no se siente escuchada por su gobierno, y una administración que pretende imponer su voluntad. La desobediencia civil es cada vez más el arma con el que contamos para dar pasos adelante que suponen la reducción de las prácticas casi tiránicas de imposición en la que se vienen basando los gobiernos populares (del Partido Popular) , más extendidos que nunca por la geografía española.

Imagen

Pero ¿qué es la desobediencia civil y por qué es legítimo llevarla a cabo como hacen en Burgos? Román Reyes define en Diccionario de las Ciencias Sociales el término “desobediencia civil” como un tipo especial de negación de ciertos contenidos de la legalidad por parte de algún ciudadano o grupo de ciudadanos, y se caracteriza por cumplir las siguientes condiciones:

  • Es ejercida por personas conscientes y comprometidas con la sociedad, tan activas como críticas respecto a ciertas decisiones políticas que se han transformado el ley. Imaginan un orden social mejor, y en su construcción, la desobediencia civil se convierte en un procedimiento tan útil como necesario. Este punto no puede discutírsele a los vecinos de Gamonal, que han conseguido coordinar sus reivindicaciones para conformar un grupo compacto con una idea: que las obras que rechazan no se lleven a cabo. Para ello trabajan en bloque.
  • El comportamiento de estos ciudadanos está movido no por el egoísmo, sino por el deseo de universalizar propuestas que objetivamente mejorarán la vida en sociedad. Si las obras mejorarían o no el barrio de Gamonal, es cuestión de interpretaciones. Lo que es una verdad objetiva es que luchar por hacer oír la voluntad de los ciudadanos a los que atañe directamente una decisión gubernamental, es una lucha que si se gana, se gana para todos, y mejora la vida en sociedad porque devuelve al ciudadano el poder que le ha sido arrebatado a lo largo de años de silencio y “dejar hacer”. El ejemplo de los vecinos de Gamonal es aplicable a problemáticas que se dan día si, día también a lo largo y ancho de España.
  • Los ciudadanos que la práctican se sienten orgullosos, para ellos es un deber cívico más. No hay más que darse una vuelta por las redes sociales y leer las muestras de apoyo y la reafirmación de todos los entrevistados por los diferentes medios sobre que las movilizaciones y el activismo son necesarios para ganar esta batalla a favor de la ciudadanía.
  • El ejercicio de la desobediencia civil ha de ser público en tanto a que ello contribuye a convencer al resto de los ciudadanos de la justicia de sus demandas. En el barrio de Gamonal se han llegado a manifestar cerca de 6.000 personas (datos de El País), pero la cosa no ha quedado ahí sino que ha desencadenado una ola de solidaridad por todo el país que sacará a la calle a ciudadanos de ciudades y pueblos en apoyo al movimiento de resistencia de Gamonal
  • Con ella no se pretende transformar enteramente el orden politico ni socavar sus cimientos, sino promover la modificación de aspectos de la legislación que entorpezcan el desarrollo de grupos sociales marginados o lesionados, o en su caso, de toda la sociedad. En este caso, lo que los vecinos piden con unanimidad es que se les escuche, un cambio de actitud desde el gobierno, aún es pronto para saber qué otras repercusiones pueden tener estos acontecimientos en las urnas o en la imagen pública del consistorio pero eso no dejaría de ser una consecuencia indirecta de un clamor popular que solo pide ser escuchado.

Imagen

Reyes incluye entre sus postulados que la desobediencia civil debe ser pacífica. En este caso es el único punto de la definición de desobediencia civil que no se ajusta a la realidad de lo que ha pasado en Burgos. Se han personado hasta 300 antidisturbios para seguir las manifestaciones o desalojar las calles poniendo el barrio en un Estado de Excepción en toda regla, llegando incluso a la establecer un toque de queda. Han hostigado, e incluso detenido a personas que solo querían hacer cumplir su voluntad, porque es su barrio, porque son mayoría y están en su derecho de decidir cuales son las prioridades de inversión, que para eso viven allí y las conocen de primera mano.

No me aventuraré a decir si los manifestantes fueron violentos o no porque no quiero correr el riesgo de ese periodista de Radio Nacional al que un vecino corrigió muy acertadamente y a micrófono abierto cuando oyó que el informador les acusaba de haber roto comercios. El apunte fue que si algún establecimiento había sido atacado, habían sido sucursales bancarias. Las interpretaciones de por qué se arremetió contra este tipo de establecimientos quedan para cada uno. Sin pretender justificar la violencia si diré que no se qué esperan quienes acusan de violentos a los manifestantes (a los de Burgos y últimamente, a cualquiera) de un pueblo al que están poniendo tanto contra las cuerdas con su política a base de imposición. Solo a modo de reflexión, ahí lo dejo.

Tras cinco días de movilizaciones, los vecinos de Gamonal hoy no han tenido que levantarse de madrugada para mantener la obra detenida, pero tras el anuncio de paralización emitido por el Ayuntamiento, continúan trabajando y han formado comisiones de trabajo para desarrollar propuestas concretas ante los foros de movilización ciudadana, y para recaudar dinero con que pagar la fianza de 3.000 euros que algunos de los que siguen detenidos no pueden costearse.

En los siguientes enlaces podéis consultar todo lo relativo al proyecto urbanístico de reforma en la Calle Vitoria y el barrio de Gamonal:

Ayuntamiento de Burgos

El País: ‘Una milla de oro para Gamonal que nadie pidió’ (con vídeo)

Desde Miradas por el Desarrollo, todo nuestro apoyo y respeto a la lucha ciudadana del barrio de Gamonal.

Alba Sánchez Serradilla

Anuncios

3 pensamientos en “La batalla de Gamonal: desobediencia legítima”

  1. Creo que es la explicación más clara y sencilla de lo que ha pasado en Burgos que he podido leer. Además de la explicación de lo que realmente supone la desobediencia civil. Magnífico artículo y admirable la lucha del pueblo de Burgos. Ojalá cunda el ejemplo.

  2. La batalla de Burgos ha sido una victoria finalmente. nos quedamos con esa moraleja y la tendremos presente cuando nos vengan con el argumento rancio de que no se pueden cambiar las cosas desde la ciudadanía.

    Gracias por vuestros comentarios, Ruth y Manuel

    Alba

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s