El conflicto armado sirio

Hoy me gustaría tratar en este espacio de reflexión la guerra civil en Sira, ya que tras dos años de duración parece no tener una solución cercana. Desde aquí espero poder explicaros el porqué de esta situación y ayudaros a comprender algo mejor el fenómeno político conocido como “Las Primaveras Árabes”.

Si bien el origen de “Las Primaveras Árabes” difiere de forma notable según el país, parece incuestionable que ciertos elementos ayudaron de forma significativa a crear una situación de inestabilidad insostenible, como:

  • El gran desempleo juvenil y la falta de trabajo de calidad para la población con estudios medios o superiores. Este factor es de vital importancia, ya que hay que tener en consideración que en la región del Magreb (la parte más occidental del mundo árabe) y Masherk (la parte más oriental) un tercio de la población es menor de 29 años y es la zona del mundo donde el desempleo juvenil es mayor.
  • El bajo coste de oportunidad que supone para la población manifestarse. Esto quiere decir que movilizarse por un cambio político ante una situación desfasada e insostenible, no puede traer mayores consecuencias negativas a una generación que no tiene nada que perder y sin embargo mucho que ganar. Desgraciadamente,  en el caso de la población siria sí que han perdido más de lo que pudieron imaginar en un primer momento.
  • La especulación sobre los alimentos y la creciente inflación. Esto supone invertir gran parte del dinero de la economía doméstica en alimentos. En un país occidental la inversión media es del 20% de la renta mensual, mientras que en países importadores de alimentos como Egipto supone el 50% del gasto.
  • Por supuesto la falta de democracia, los altos niveles de corrupción política y escaso respeto a los Derechos Humanos. Según el último informe del think thank “Transparencia Internacional”, Siria ocupa el puesto 144 (en un ranking de 174 países) de nivel de corrupción.

(Considero que el papel de las redes sociales es secundario en la mayor parte de los países, aunque sí fue destacado las revueltas tunecinas.)

Visto así parece difícil pensar que señales de alerta tan obvias no se tuvieran en cuenta a la hora de predecir posibles reacciones de la población ante tan intolerable situación. En la mayor parte de estos países la situación de precariedad política llevaba décadas dilatándose en el tiempo, por lo que es admisible pensar que un hecho concreto acaecido en Túnez (el suicidio de un comerciante quemándose a lo bonzo en diciembre del 2010) no intimidó a la clase política gobernante.

LAS REVUELTAS EN SIRIA

En este punto de la reflexión voy a comentar los aspectos más destacados que llevaron al país a una guerra civil, dejando un poco aparte la explicación de los aspectos militares y estratégicos de la misma.

Antes de las revueltas el régimen político era definido por la constitución de 1973 que establecía que Siria teóricamente era una República Democrática, Popular y Socialista. Desde el año 1963 el Partido Baath Árabe Socialista gobernaba Siria bajo la declaratoria del “Estado de Emergencia” y desde 1970 el presidente de Siria había pertenecido a la familia Assad. Actualmente el país está dividido entre las Fuerzas Armadas del régimen sirio de Assad y diversos grupos rebeldes ( algunos no armados) que buscan derrocamiento del Gobierno de Bashar al-Assad.

Todo comenzó con el efecto contagio de las protestas en Túnez que también reclamaban mayor nivel de libertad y democracia. Pero en el caso sirio, ante las manifestaciones el Gobierno respondió reprimiendo a la población civil con una brutalidad desmedida. A finales de abril de 2011, el Presidente Assad inicia operaciones militares a gran escala contra pueblos y ciudades revolucionarios. El ataque indiscriminado contra civiles propicia en julio de ese mismo año el nacimiento del Ejército Libre de Siria. Ejército formado por militares desertores y civiles armados que quieren proteger a los manifestantes.

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Imagen del Ejército Libre de Siria en 2012.  Fuente: Freddom House.

Desde el mes de julio de 2011 la dinámica entre el régimen y los rebeldes se basa principalmente en que desde el Gobierno se prometen reformas y soluciones de cara a lavar la imagen ante la Comunidad Internacional, mientras que prosigue la matanza de ciudadanos sirios y no se alcanza ningún acuerdo entre oposición y Gobierno. Así mismo la Comunidad Internacional permanece aletargada, siendo la Unión Europea y la Liga Árabe (posteriormente) las únicas organizaciones en imponer sanciones a Siria. Pese a esto, el impacto de las sanciones es limitado debido al incesante goteo de armas hacia ambos bandos. Las buenas intenciones de la Sociedad Internacional pasan por condenar la actuación del Gobierno de Asad y exigir el cese de la violencia, pero sin llegar a la contundencia de llevar el caso sirio ante el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas o exigir justicia ante “La Haya” como sucedió en el caso de Libia.

En abril de 2012 se da un primer paso importante por parte de Naciones Unidas al autorizar el envío de un grupo de observadores para analizar el conflicto.

En marzo de 2013 el conflicto se agraba cuando se utilizan por primera vez armas químicas en el asedio a la ciudad de Jan al-Assal, dejando 26 muertos y más de 80 heridos. En este momento la Comunidad Internacional empieza a involucrarse más, principalmente para determinar si el ataque ha sido realizado por los rebeldes o por el gobierno de Damasco.

El punto de inflexión llega meses después, en Agosto, cuando 1400 personas son asesinadas en la matanza del suburbio de Ghoutta. Nada más producirse, los rebeldes y una coalición de países encabezada por EE.UU culpan al gobierno de Assad de perpetrar los ataques. Debido a esto, en septiembre se debate en el congreso estadounidense una propuesta de intervención en la nación árabe, hecho que motiva al gobierno de Assad a anunciar la intención de someterse al control de la “Organización para la Prohibición de Armas Químicas”. Finalmente el proceso de destrucción de las armas se lleva a cabo en territorio sirio y bajo atenta mirada de Naciones Unidas que permanece en el país hasta el mes de octubre. Los inspectores de la ONU, encargados de analizar muestras para determinar la autoría del ataque dejan el país sin tener conclusiones claras. Esto supone que la desconfianza sobre si Assad ha entregado todo el arsenal químico va en aumento, mientras que Estados Unidos y algunos países europeos siguen barajando la posible intervención armada.

La Comunidad Internacional se divide entre los paises partidarios de intervenir y los que no están dispuestos a permitir una injerencia extranjera en Siria, caso de Rusia y China ambos miembros con derecho a veto en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. Otros países como Gran Bretaña tienen sus reservas, puesto que de intervenir militarmente hay que extremar la cautela para no extralimitar las funciones permitidas por una Resolución del Consejo de Seguridad, como ya sucedió en Libia.

A parte de la oposición y la división de opiniones a nivel internacional, también hay una oposición al gobierno muy fraccionada y enfrentada. Ésta no está siendo capaz de crear una alternativa unificada de gobierno, lo que propicia una situación favorable para el surgimiento del yihadismo. Aunque es posible que podamos conocer el proyecto de la oposición en la nueva fecha del proceso de paz de Ginebra 2, el próximo mes de enero.

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La población civil, especialmente las embarazadas y niños, están siendo blanco de francotiradores.

Pero mientras tanto la Comunidad Internacional debería hacer más en materia de protección a la población civil. En lo que va de conflicto más de 110.000 personas han fallecido (de ellos 40.000 civiles ), se estima que más de 2 millones de personas han abandonado el país y en torno a 4 millones son desplazados internos con graves carencias humanitarias.

Los países vecinos no pueden hacer frente a la grave situación humana y tampoco se puede esperar a la demagogia política. Si bien es cierto que es importante para los sirios que el proceso de paz pase por la vía política y no militar, no se puede dilatar más la cuestión ni esperar a tener una alternativa política que guste a todos para actuar. Hay que buscar soluciones prácticas y de forma inmediata para frenar una guerra que va camino de convertirse en un genocidio contra el pueblo sirio.

Beatriz Alonso González

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