La Eurofobia y la creciente ultraderecha: ¿Por qué está aumentando el odio racial y la radicalización política en Europa?

Cada vez es más palpable la decadencia de Occidente frente Asia. Según Gordon Brown, ex primer ministro británico, hemos pasado de ser responsables de un 40 %  de la producción mundial, a sólo la mitad y se prevé un mayor decrecimiento con los años. Hemos dejado de ser la potencia económica que fuimos antaño y debemos prepararnos para enfrentar una nueva situación global.

Vivimos un momento histórico de cambio, de grave crisis económica, de crisis política e ideológica, de pérdida de derechos, etc. Ante esto organismos supranacionales como la Unión Europea que parecían el culmen de nuestra organización supranacional, van perdiendo prestigio y apoyos ciudadanos.

El euroesceptismo va en aumento incluso en los países que sentaron las bases sobre las que nació la UE como Alemania o Francia. La unión económica entre países tan diversos, sin unas bases de unión social, está siendo muy cuestionada debido a las tensiones económicas de la zona euro. El resultado es el auge de partidos de ultraderecha, racistas y xenófobos que achacan la crisis económica a las políticas europeas. En 2010 el Consejo Europeo alertaba sobre el crecimiento de partidos políticos dentro de los 27 que en su programa defendían ideales racistas. La mayoría de ellos culpaban a las minorías étnicas y a los inmigrantes de la Europa pobre de la crisis económica y degradación del Estado de Bienestar.

Cada vez son más las ideologías política radicales que utilizan como cabeza de tuco a un sector de la población. Algo que según nuestra historia no es nuevo, ya que situaciones similares dieron lugar al franquismo español, al nazismo alemán o la guerra civil en Yugoslavia.

La pérdida de credibilidad en los políticos, el aumento de la precariedad en todos los aspectos y el capitalismo neoliberal parecen estar alimento viejos odios y haciendo surgir otros nuevos dentro de la Europa de los 27, y también fuera. A nivel interestatal destaca como desde 2009 los grupos fascistas han pasado de ocupar 19 escaños en el Parlamento Europeo a 35. Si hacemos un análisis por países ( no sólo teniendo en cuenta los miembros de la UE) la situación es aún más preocupante.

Imagen

Fuente: Blake Enrys.

  • Gran Bretaña. Está acogiendo una postura proteccionista contra la inmigración europea y extracomunitaria. En los últimos meses el Primer Ministro, David Cameron, ha establecido unas medidas sin precedentes contra los inmigrantes con pocos recursos como eliminar el acceso inmediato a una vivienda subvencionada o la negación de asistencia sanitaria gratuita. Incluso se consideró la idea de negar la entrada al país a inmigrantes sin contrato de trabajo. Estas medidas están siendo estudiadas por la Comisión Europea para esclarecer si incumplen principios como la libre circulación de inmigrantes de la Unión. También es destacable cómo en las últimas elecciones municipales de este pasado mayo el partido ultraconservador y xenófobo UKIP (United Kingdom Independence Party) ha obtenido un 23% de los votos totales.
  • Francia. Cuando hace apenas dos años que Sarkozy expulsó del país a miles de gitanos rumanos, los sentimientos xenófobos aún no se han disipado entre su clase política. Marine Le Pen, Presidenta del Frente Nacional (partido ultraderechista, racista y antieuropeo), es considerada según el diario “Le Figaro” como la tercera personalidad política más importante del país. Este mismo partido la pasada semana ha sorprendido al obtener la mayoría de votos en unas elecciones parciales en el cantón de Brignoles.
  • Italia. El partido político La Liga Norte es otro ejemplo de partido fascista. Tiene pretensiones imperialistas y aspira a que Italia se convierta en un nuevo Estado llamado Padania que abarcaría además Baviera, Saboya, Austria y Suiza. Esto que puede parecer una broma es parte del programa político de este partido que cuenta con importantes apoyos en el norte del país.
  • Grecia. La ultraderecha griega está aumentando sus apoyos de forma preocupante liderada por el partido neonazi Amanecer Dorado, partido que cuenta con 18 diputados en el Parlamento. Su caso es realmente alarmante ya que el pasado mes de septiembre encarcelaron a 28 miembros entre ellos el líder Nikolaos Michaloliakos acusados de asesinar al rapero antifascista Pavlos Fisas y de pertenencia a banda criminal.
  • Rusia. Es quizás el país con una de las situaciones más preocupantes. Ayer en el suroeste de Moscú fueron detenidas, según el diario “Público” más de 1500 personas en relación a los altercados de carácter racista que se han producido en la ciudad. El origen ha sido la muerte de un joven de etnia eslava, hecho que también ha ocasionado redadas multitudinarias contra inmigrantes. En agosto de este año, un joven homosexual era violado y torturado brutalmente ante una cámara de video por el grupo neonazi Occupy Pedofilyaj. El joven falleció poco después debido a las heridas causadas. Ante esta situación aberrante organizaciones humanitarias han denunciado que no se ha producido ninguna detención y que  en este tipo de casos la impunidad de los agresores es absoluta, al igual que la indefensión que sufren las víctimas y sus familias. Según datos de 2010 facilitados por el Centro SOVA,  ese año 37 personas fueron asesinadas por motivos racionales, y más de 368 agredidas o sometidas a algún tipo de tortura.
  • España. Tras el incidente en el que miembros del partido fascista Alianza Nacional, junto a otros de Falange y Democracia Nacional, asaltaron el acto institucional de la Generalitat en Madrid en el que resultó herido un diputado de CiU, el Tribunal Supremo está estudiando su ilegalización. Esta formación política apenas cuenta con votantes y se les relaciona con otras actuaciones violentas contra minorías.

Y la extremización política e ideológica no termina en estos países. En Polonia por ejemplo, el ex Primer Ministro y líder del partido Derecho y Justicia, Jarosław Kaczyński (importante candidato a la presidencia), basa su mensaje en reavivar viejo odios contra Alemania o Rusia asustando a la empobrecida población polaca. En Suiza el partido que gobierna tras las últimas elecciones es de corte ultraderechista e islamofóbico. Holanda hace apenas unas semanas anunciaba el fin del Estado de Bienestar y ante esta situación el segundo partido con más votantes, El Partido de la Libertad, defiende abiertamente la islamofobia y culpa a los inmigrantes y minorías étnicas de la situación de empobrecimiento. También se ha dado una situación similar en Noruega donde el mes pasado, el Gobierno noruego tuvo que hacer coalición con partidos ultraderechistas y racistas tras las elecciones. Alemania o Austria tampoco se libran del discurso racista y los partidos de ultraderecha han aumentado el número de votantes de forma notable en los últimos años.

Imagen

Título: Together. Fuente: Lennart Tange

Ante estas informaciones no podemos permanecer indiferentes ya que vemos como a diario el integracionismo europeo se va debilitando. Las políticas de la Unión Europea y de los propios países que forman el continente europeo enfocan la integración desde un punto de vista económico y político, dejando de lado promover una unión cultural y social que nos acerque a nuestros vecinos en vez de alimentar odios. Vemos que esta situación se está convirtiendo en caldo de cultivo para el auge de políticas radicales en las que el racismo es protagonista.

Nunca se me olvidará la primera vez que me paré a pensar sobre esto. Estaba en primero de carrera y durante una clase de Historia Contemporánea, el profesor Hermida nos alertaba sobre un futuro donde las ideologías políticas radicales y antidemocráticas irían en aumento, a la par que se irían reduciendo libertades ciudadanas y derechos civiles de forma opaca y casi clandestina. La pérdida de derechos de los ciudadanos en esos años se achacaba a la inseguridad nacional y el aumento del terrorismo. Hoy día la crisis económica es la nueva excusa de los gobiernos para recortar  derechos tan básicos como la sanidad, la educación o la justicia.

Cada vez se nos controla más por nuestro propio bien y se nos prohíben más manifestaciones en contra del poder. Los medios de comunicación repiten mensajes filtrado,s mientras el letargo de la población sólo se ve alterado si su equipo de fútbol pierde un partido. Parece que pocos se dan cuenta de la radicalización política global y menos aún se plantean si las causas de esta crisis generalizada están relacionadas con las bases de nuestro sistema económico capitalista.

Beatriz Alonso González

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s