SOLIDARIDAD PARA TODOS

La toma de una conciencia crítica de la realidad que nos rodea es fundamental si queremos un mundo más justo y equitativo. En estos momentos de profunda crisis a nivel mundial la gente ha encontrado en la participación y compromiso social una de las mejores herramientas para contribuir en el bienestar de los colectivos más vulnerables y que sufren más las consecuencias de esta crisis, que supera las barreras de la simplemente económica. Y es que ya lo decía Gandhi “Dicen que soy un héroe, yo, débil, tímido, casi insignificante…si siendo como soy hice lo que hice, imagínense lo que pueden hacer todos ustedes juntos”. Ahora más que nunca es el momento de hablar de solidaridad, y de practicarla. Según la Plataforma del Voluntariado de España la crisis ha hecho que aflore la solidaridad en nuestro país, concretamente el número de voluntarios dentro de nuestras fronteras ha aumentado un 20% durante estos últimos años.

El estudio de la Plataforma “Profundizar el voluntariado: los retos hasta 2020” demuestra que el 31% de la población española (cerca de 12 millones de personas) afirma haber realizado algún voluntariado alguna vez, Y alrededor de tres millones de personas contribuyen de forma regular con una ONG, lo que representa un 8% de la población. Esta cifra se dispara hasta los siete millones (18%) cuando se produce una gran catástrofe internacional. Aunque el perfil mayoritario es el joven universitario (mayoritariamente mujeres) con un claro compromiso político, el perfil del voluntariado se ha ampliado también en estos tiempos de crisis, siendo cada vez los jubilados, amas de casa, trabajadores y parados los que se suman a diferentes maneras de “arrimar el hombro”.

Es la primera vez que la mayoría de ONG priorizan  sus objetivos dentro de nuestras fronteras dejando en segundo plano la cooperación internacional. Recordemos además que la ayuda de las Administraciones Públicas a la Cooperación Internacional ha alcanzado mínimos históricos por los fuertes recortes en este campo. Y es que la crisis ha despertado y reforzado la solidaridad entre los españoles obviando a veces que la desigualdad sigue en aumento no sólo en nuestro país sino, y especialmente, en los países más empobrecidos. Obviamente la solidaridad admite grados de proximidad, pero no puede admitir límites. Nuestro compromiso con mujeres, niños, personas con discapacidad, o con las castas más bajas dentro de la jerárquica estructura social de las diferentes comunidades intenta facilitar el clima de igualdad, justicia y paz que va mejorando las condiciones de vida de las personas. Llámese Pepito o Mohamed.

No olvidemos que las políticas de desarrollo equivocadas, mayoritariamente promovidas por los países del Norte en base a sus propios intereses, o la corrupción política o económica, deja a los ciudadanos de los países del Sur sin ninguna protección por lo que esta solidaridad que ha ido en aumento dentro de nuestras fronteras hay que globalizarla y entenderla como una herramienta para que el mundo sea menos injusto, y si cabe, para hacernos ver que cada una de nuestra participación en ayudar a los que más lo necesitan, siempre es indispensable.

 

Mariu Berruezo.

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