Cuando los muertos no interesan

La semana pasada mi compañera decidió hablar sobre un tema que ya no suele ser noticia en los medios de comunicación de masas, la ablación. Eso me recordó que en el mundo no solo hay causas olvidadas por los informadores, sino conflictos armados que llevan años sin resolverse.

No todos los conflictos armados duraderos son tan mediáticos como el de Israel y Palestina. En África, donde ahora el foco se centra en Mali, hay otras guerras civiles igual de sangrientas pero que ya han perdido el interés de la mayor parte de la audiencia de los medios de comunicación de masas.

Con la globalización de la información y la importancia estratégica de ésta, el mediatizar o informar de todo lo que ocurre en un conflicto, se convierte en algo vital para el desarrollo de los acontecimientos. Un conflicto visible moviliza a la opinión pública y esto puede ser crucial para que intervengan actores internacionales, como Naciones Unidas o ejércitos extranjeros, e inclinen la balanza hacia un equilibrio más “justo”.

Por lo tanto, la guerra no se hace solo con armas, también se hace con información. Ahí es donde entramos los periodistas y pasamos de ser meros observadores del conflicto a formar parte del mismo decidiendo favorecer determinada información y delimitar otra. También es ahí donde los periodistas nos convertimos en cómplices del abandono hacia las víctimas al permitir que una guerra caiga en el olvido.

Una de las grandes guerras olvidadas es la Guerra Civil que vive Sudán desde mediados del Siglo XX. Conflicto que se agrava en la región de Darfur donde la población está siendo exterminada ante la indiferencia del mundo.

 Imagen

Mujeres y niños desplazados en Intifada, al sur de Darfur. Fuente: USAID

Para ponernos en situación, Darfur es una región de Sudán situada en la zona occidental del país, haciendo frontera con el recién nacido Estado de Sudán del Sur, Chad, Libia y República Centroafricana.

Antes del inicio del conflicto que dividió a Sudán en dos países diferentes, éste era el país más extenso de África. Su basta superficie choca con su baja densidad de población unos 35 millones de personas. La mayor parte de esta población vive en condiciones extremadamente duras y acosada por las hambrunas endémicas.

A día de hoy Sudán es gobernado por el dictador Omar Hassan al- Bashir, tras el Golpe de Estado de su partido político en 1989. Desde el inicio de su mandato la situación en el país ha ido en declive. Por otra parte la región de Darfur está controlada por diversos grupos milicianos.

Desde su independencia de Egipto y Gran Bretaña en 1956, Sudán ha sido un país sacudido constántemente por la violencia, sufriendo una primera Guerra Civil de 1955 a 1972, y una segunda de 1983 a 2005.

En 2005 se firmó el “Acuerdo General de Paz” entre Sudán y Sudán del Sur. Se otorgó bajo dicho acuerdo a Sudán del Sur la categoría de región autónoma de Sudán con su propio gobierno y constitución interina. Finalmente Sudán del Sur proclamó su independencia el 9 de julio de 2011, conviertiéndose en el Estado más nuevo del mundo. Desde que se firma el “Acuerdo General de Paz” se delimita la frontera entre ambos. Frontera que a día de hoy sigue siendo difusa.

En la actualidad la violencia y hostilidad entre ambos países se mantiene, a lo que hay que añadir el conflicto en Darfur. Tanto Sudán como Sudán del Sur son estados multiétnicos que tienen en torno a 600 etnias. En una sociedad con tanta variedad étnica es fácil resumir el conflicto de Darfur a motivos raciales, ya que éste se centra principalmente entre dos grupos con claras difirencias de raza: los Janjaweed un grupo de milicianos de etnia árabe y los pueblos de raza negra.

Pero a esto hay que añadirle muchos otros factores como: los conflictos generados por la acumulación de recursos políticos y económicos en ciertas zonas, favorecido por la gestión del Gobierno, en detrimento de otras; el control de los pozos de petróleo; el reparto desigual de la valiosas aguas del Nilo, la desertificación de la zona de Darfur; el desplazamiento de la población en busca de zonas fértiles; la limpieza étnica gubernamental contra población “no musulmana” o la arabización forzosa del país son algunas de las más importantes, pero no las únicas.

Se puede considerar que el conflicto de Darfur surge en 2003 cuando se producen los ataques a objetivos gubernamentales realizados por el “Movimiento de Liberación del Sudán” (SLM/A) y por el “Movimiento por la Justicia y la Igualdad” (JEM). El objetivo de dichos ataques era la descentralización y desarrollo de la región y de la respuesta del Gobierno fue desplegar sus fuerzas armadas y milicias árabes Janjaweed contra los grupos insurgentes y la población civil.

En 2006 se consigue llegar a un acuerdo con una de las facciones en los llamados “Acuerdos de Paz de Darfur”. El líder de una de las guerrillas más importantes, el “Movimiento de Liberación de Sudán”o el SPLM-MM, Suliman Arcua Minnawi, conocido Como Minni Minnawi firmó la paz con el Gobierno de Jartum en mayo de 2006. Aunque esto no supuso el fin de las hostilidades armadas.

Desde la división del país en dos en 2005, Naciones Unidas ha mantenido su presencia en Darfur. Lo que comenzó como un operativo para garantizar el proceso de independencia de Sudán del Sur, (Misión de las Naciones Unidas en el Sudán ,UNMIS ) pasó a ser una misión interminable centrada en Darfur (Operación Híbrida de la Unión Africana y las Naciones Unidas en Darfur, UNAMID) iniciada en 2007 y que continúa actualmente. La misión UNAMID creada en un primer momento para contribuir al mantenimiento de un entorno seguro para el reparto de la ayuda humanitaria y el retorno de los refugiados y desplazados internos, a día de hoy se centra en la protección de la población de las violaciones constantes de los Derechos Humanos en Darfur.

Pese a la continuidad del operativo, los medios siguen siendo insuficientes y el incremento de la violencia en Sudán del Sur es prueba de ello. La misión se ve desbordada y según declaraciones Hilde Johnson (enviada de Naciones Unidas a Sudán del Sur), y recogidas por Europa Press: “No podemos mantener nuestra presencia con las capacidades logísticas de las que disponemos, con los problemas que tenemos con el transporte aéreo y por carretera. Así que no podemos proteger a los civiles en grandes cantidades”. Según estas últimas declaraciones, la fuerza de paz de Naciones Unidas en Sudán del Sur, formada por un contingente de 6.650 soldados, no es suficiente para garantizar la seguridad de los civiles afectados por los combates que están teniendo lugar en el Estado de Jonglei. Combates han obligado a casi el total de población, unas 10.000 personas, a abandonar sus casas.

 Imagen

Campo de desplazados de Intifada en el Sur de Darfur. Fuente: USAID

Por lo tanto, vemos como los medios para acabar con esta situación siguen siendo insuficientes y la respuesta de la Comunidad Internacional a este problema se alarga en el tiempo.

A día de hoy la magnitud de la violencia cometida contra la población civil en la región de Darfur se puede considerar un genocidio en el que ya han muerto más 300.000 personas. Según datos de Naciones Unidas se calcula que desde el inicio del conflicto ha habido más de 2 millones de refugiados en las fronteras vecinas, principalmente Chad y República Centroafricana, 4 millones de desplazados dentro del propio país y 3,5 millones de personas en situación de pobreza extrema en peligro de muerte por inanición.

En un país donde el Gobierno es cómplice y verdugo, la tarea de las organizaciones internacionales y ONG se ve obstaculizada constántemente y las cifras reales de víctimas nunca llegan a conocerse.Desde el inicio del conflicto en Darfur el Gobierno de Sudán ha apoyado y proporcionado armas a las milicias Janjaweed, responsables de la limpieza étnica contra la población de raza negra de la región, de las violaciones indiscriminadas a mujeres, de los asesinatos masivos, de la quema de poblados enteros y un largo etcétera de crímenes contra la humanidad que siguen sin ser castigados.


Mientras el ojo público se centra en Siria, los conflictos africanos son olvidados y Sudán sufre el enfrentamiento armado más duradero de la región.

Los conflictos no pueden ser siempre noticia y llega un momento en que la duración es tan dilatada que no puede seguir generando picos de audiencia. Los conflictos en África son los más complejos y difíciles de resolver y ésto es algo que no se puede explicar en una noticia televisada de 40 segundos de duración. Cuando una situación de crisis humanitaria como la que se vive actualmente en Darfur no suscita el interés mediático, acaba por ser olvidada. Las víctimas que no interesan a nadie acaban siendo anónimas y la única condena a las violaciones de los Derechos Humanos es la indiferencia e impunidad.

Beatriz Alonso González

Anuncios

2 pensamientos en “Cuando los muertos no interesan”

  1. Quizás lo mejor que podeis hacer los periodistas y todo el que lo sepa sea no callar.Que el mundo lo sepa,no callar que hay mucho dolor en la humanidad y que tal vez algun dia no muy lejano de vuelva contra nosotros los que vivimos o parece que vivimos en otra realidad.
    Por mi parte me gustaria que así fuera.

  2. Quizás lo mejor que podeis hacer los periodistas y todo el que lo sepa sea no callar.Que el mundo lo sepa,no callar que hay mucho dolor en la humanidad y que tal vez algun dia no muy lejanose vuelva contra nosotros los que vivimos o parece que vivimos en otra realidad.
    Por mi parte me gustaria que así fuera.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s