Negocio armamentístico. O cómo la hipocresía se convierte en billetes.

“Yo no quiero que mueran. Yo no apunto a nadie a la cabeza y le obligo a disparar. Lo admito, una guerra es buena para el negocio, pero prefiero que disparen con mis armas y fallen con tal de que disparen”. Con esta frase extraída de la película El Señor de la Guerra quiero abrir bocas, y mentes…porque en efecto, los hechos son los siguientes: mientras que los países del norte “democráticos y desarrollados” alzan la voz una y otra vez en nuestras televisiones en su afán por conseguir la paz y la democracia en todos los rincones del planeta, fuera de esa pantalla pública se dedican a venden armas y material bélico a “estados” responsables del exterminio de toda una generación, a pueblos reprimidos y desgarrados por las guerras, y a cada una de las revoluciones que claman por cambios fusil en mano, nutren conflictos armados y se olvidan de la protección de los derechos humanos más elementales…porque no nos olvidemos que estos garantes de los Derechos Humanos tienen en el negocio armamentístico un excelente negocio redondo para percibir miles y miles de millones de guerras provocadas y promovidas en un acto de hipocresía donde presidentes, jefes de estado, políticos de todos los colores y estilos, y los líderes de las empresas armamentísticas se enriquecen a costa de miles de muertes de inocentes cada día.

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Y no hay que buscar muy lejos para tener un claro ejemplo de esta hipocresía en nuestros días. En nuestro país ya fue un asunto tratado en el programa de televisión “Tengo una pregunta para usted” donde un participante preguntó, al que en su día era nuestro presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, sobre la posición de nuestro país en el top ten de países exportadores de armas.

http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=VdOt_jV4D4M

Y es que, a nuestro país le sale muy, pero que muy rentable, este sucio negocio en tiempo de crisis.  Según datos que hizo públicos el secretario de Estado de Comercio, Jaime García-Legaz,, las exportaciones de armas y material bélico el pasado año batieron récords, adelantando así un puesto en el ranking internacional de la industria armamentística y siendo ya el séptimo exportador mundial de armamento. Según datos del último informe anual del Instituto Internacional de Investigación para la Paz de Estocolmo (Sipri) España mantiene una cuota del 2,6% en el mercado mundial. Para poder analizar los flujos comerciales de armamento de forma equilibrada el Sipri compara periodos de cinco años y usa como indicador cifras de ventas a precios constantes, no el coste financiero real de las operaciones. Así, en el periodo 2007-2011 España exportó armas convencionales por valor de 3.408 millones de dólares, tres veces más que los cinco años inmediatamente anteriores.

Queda en evidencia que a nuestros gobiernos, a esos mismos que piden el cese del terrorismo, el fin de los conflictos armados y persiguen de cara a la opinión pública la paz y la estabilidad internacional, les interesa seguir suministrando armas para que sigan matándose en países como Colombia, Israel, o países africanos como Gabón, Ruanda o Ghana, entre otros.

Mientras a la opinión pública de occidente se nos vende una imagen de “exportadores de la paz”, el engaño y la falsedad de nuestros gobiernos llegan a niveles insospechados siendo éstos los responsables de muchas de las violaciones de los derechos humanos, promotores de injusticias y fomentadores del terrorismo a un nivel más que hipócrita. Nos hablan de la paz y se amparan en unas leyes que incumplen una y otra vez, y que rara vez salen a la luz pública, son tratados en nuestros medios de comunicación, o perseguidos en nuestra más que discutible justicia. Para ello hago referencia a la Ley 53/2007, de 28 de diciembre sobre el control del comercio exterior de material de defensa y de doble uso que en su artículo 8.1 a) que dice lo siguiente:

Las solicitudes de autorización serán denegadas y las autorizaciones […], suspendidas o revocadas, cuando existan indicios racionales de que el material de defensa, el otro material o los productos y tecnologías de doble uso puedan ser empleados en acciones que perturben la paz, la estabilidad o la seguridad en un ámbito mundial o regional, puedan exacerbar tensiones o conflictos latentes, puedan ser utilizados de manera contraria al respeto debido y la dignidad inherente al ser humano, con fines de represión interna o en situaciones de violación de derechos humanos, tengan como destino países con evidencia de desvíos de materiales transferidos o puedan vulnerar los compromisos internacionales contraídos por España. Para determinar la existencia de estos indicios racionales se tendrán en cuenta los informes sobre transferencias de material de defensa y destino final de estas operaciones que sean emitidos por organismos internacionales en los que participe España, los informes de los órganos de derechos humanos y otros organismos de Naciones Unidas, la información facilitada por organizaciones y centros de investigación de reconocido prestigio en el ámbito del desarrollo, el desarme y los derechos humanos, así como las mejores prácticas más actualizadas descritas en la Guía del Usuario del Código de Conducta de la Unión Europea en materia de exportación de armas.

Después de leer esto, y teniendo en cuenta que uno de los principales compradores de nuestras armas es Israel, es evidente que esas armas son utilizadas en contra de la dignidad de todo un pueblo masacrado y reprimido durante décadas. Hay muchas muertes por el camino, demasiadas para que sea un tema que haya que dejar en el olvido. Son muchos los intereses ocultados y las mentiras en esos discursos pacifistas, y es hora de que la sociedad despierte, que exija responsabilidades y que se condene a los culpables de la miseria y el asesinato de millones de personas a lo largo y ancho de nuestro planeta, la mayoría, evidentemente, fuera de las “fronteras” de los países del norte tan ejemplares como vemos con sus acciones.

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Prestigiosas organizaciones de derechos humanos como Amnistía Internacional o Human Rights Watch, entre otras, reflejan en sus informes que vender armas a esos países alerta prácticas como la tortura de forma cotidiana y el empobrecimiento de los pueblos. (Ver La Campaña ‘Armas bajo Control’, formada por Amnistía Internacional, Fundació per la Pau, Intermón Oxfam y Greenpeace).

El “negocio de la guerra” llega a tener unos beneficios de billones de dólares, según el Stockholm International Peace Research Institute, y así, en una amarga ironía, los comerciantes de armas más importantes del mundo son los designados en la Carta de las Naciones Unidas para “preservar la paz mundial”. Que expliquen esto a la familia y amigos de los palestinos, libios, sirios, ghaneses o ruandeses asesinados cada día, que igual entienden q igual entienden que ésto se siga permitiendo.

Por eso, y para que cunda el ejemplo, me despido con esta carta a la Presidencia del Gobierno y a la Ministra Trinidad Jiménez, de una mujer, cuanto menos, valiente.

Sr. Presidente del Gobierno / Sra. Ministra de Asuntos Exteriores y Cooperación:

Le escribo para expresarle mi indignación ante la hipocresía de los llamados gobiernos democráticos, que por un lado defienden los derechos humanos y por otro fabrican y venden armas que después son utilizadas para asesinar a ciudadanos indefensos, como estamos viendo estos días en Egipto.

Como ejemplos le cito la reciente venta de entre 200 y 270 tanques Leopard 2E aArabia Saudí, por valor de 4,2 billones de dólares, los 33,2 millones de euros recibidos del gobierno de Irán por venta de armas a dicho país y los 75,7 millones de euros que 18 estados miembros de la Unión Europea han ingresado por venta de armas a Egipto en 2009.

Estos datos, junto al gravísimo hecho de que la ayuda de 449 millones de euros de nuestro dinero, el de los ciudadanos europeos,  de ayuda al gobierno de Egipto en los próximos dos años, no haya sido suspendida ante las fundadas sospechas de que el propio gobierno egipcio esté involucrado en los asesinatos de manifestantes pacíficos en El Cairo y Alejandría a partir del 2 de febrero, me hacen cuestionarme cómo se financian nuestras democracias y quiénes son realmente sus enemigos.

Atentamente, Clara Luz.

Mariu Berruezo.

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2 pensamientos en “Negocio armamentístico. O cómo la hipocresía se convierte en billetes.”

  1. Esa es la realidad de nuestro mundo.Pasa lo mismo con las drogas, todo es hipocresia y mentira.Pero no debemos caer en el desánimo y pensar que no podemos hacer nada.El primero de los pasos que hay que dar es que se sepa,cosa que mucha gente como vosotros lo hace realidad .Si el pueblo toma conciencia ,la historia lo demuestra podemos cambiar muchas cosa
    Todos juntos podemos con semejante monstruo.

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