Humildad y Presidencia, dos conceptos no reñidos

“Y entonces, ¿a quién ponemos de presidente?” pregunta una madre a su joven hija tras las quejas de ésta por la clase política que dirige actualmente el país. Esta peculiar anécdota es un reflejo del persistente pesimismo o desencanto que muchos pueblos sienten con sus gobernantes. Corrupción, engaños, intereses ocultos, dinero y una vida lujosa son conceptos que actualmente se asocian con la figura de los mandatarios de diferentes países. La mayoría de los gobernantes del siglo XXI han perdido la confianza y el respeto del pueblo al que representan, siendo ajenos de los deseos y necesidades de éste y llevando a cabo políticas contrarias al beneficio social y público.

 
Sin embargo, no todo está perdido. Existen excepciones, escasos y poco conocidos casos de gobernantes cuyo espíritu de servicio público es mayor que la codicia que domina a muchos mandatarios. Este es el caso del presidente de la República Oriental del Uruguay, José  Alberto Mujica Cordano. Sin entrar en debates de partidos políticos e ideologías, la realidad demuestra que el actual mandatario uruguayo  vive de una manera austera y humilde, alejada de los grandes lujos a los que están acostumbrados los Jefes de Estado de Oriente y Occidente.

 

foto_oficial_mujica

Fuente: Presidencia Gobierno de Uruguay.

 

Mujica, de 78 años y floricultor de profesión, ha tenido una vida política muy activa: fundador del Movimiento de Liberación Nacional Tupamaros, guerrillero, preso político durante 14 años, diputado, senador, ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca, y finalmente presidente de la República, cargo que ostenta en la actualidad hasta que acabe su mandato de cinco años en 2015. En su armario no destacan los trajes de firma ni las camisas hechas a medida, tampoco vive en un palacio, su perro no es un pura raza, ganador de mil competiciones, ni posee los últimos  autos ni teléfonos de alta gama. “Yo tomo la presidencia como un trabajo y para trabajar no necesito corbata”, suele decir el mandatario. Mujica sigue siendo Mujica, a pesar de llevar tres años ostentando el cargo de presidente de Uruguay.

 
Cuando en 2010 se suponía que se tendría que trasladar al palacio presidencial, situado en el barrio El Prado en Montevídeo, Pepe Mujica, como es conocido por su pueblo, prefirió permanecer en su chacra en Rincón del Cerro. Allí construyó una vivienda adecuada para el personal de seguridad que debe acompañar a un presidente, pero a eso se limitó la reforma de vivienda, lejos de alfombras persas, despachos de noble madera y demás lujosas remodelaciones ya habituales en los nuevos mandatarios de Occidente.

 
La humildad del mandatario uruguayo no queda ahí y, consciente de las necesidades de muchos de sus compatriotas que viven en la calle, en el invierno de 2012 Pepe propuso utilizar el palacio presidencial, que supuestamente debería ser su vivienda, para dar refugio a las personas sin hogar durante esta temporada especialmente dura. Obviamente no es la solución final para dicho problema social, pero esta medida lo que pretende es paliar con un bien público una necesidad de parte de la población uruguaya. Algo no muy común en los tiempos que corren.

 
Por otro lado, la teoría de la humildad de este presidente queda respaldada por las cifras y sus opiniones respecto a lo que debe ser el sueldo de un político o cargo público, cuyo fin principal no hay que olvidar es servir al pueblo. El sueldo oficial del presidente Mujica es de 250.000 pesos al mes, de los cuales se queda unos 20.000 para su manutención y el resto los dona a diferentes organizaciones con fines sociales. Por si esto fuera poco, pretende acabar con las esplendidas jubilaciones vitalicias que reciben los políticos en Uruguay y que en España oscilan alrededor de los 80.000 euros al año por cada expresidente.

 
La realidad de Uruguay

 
A la luz de los datos de esta modesta presidencia, muchos pueden preguntarse ¿y cuál es la realidad que viven el resto de uruguayos con un mandatario así? La respuesta es fácil, en estos tres años con Pepe, Uruguay no se ha convertido en una superpotencia depredadora en el ámbito internacional, pero tampoco es un país necesitado. Así lo demuestran los datos del PNUD (Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo) que reflejan un avance en el Índice de Desarrollo Humano de este país, el cual pasó de un 0,775 en 2008 a un 0,792 en 2012, posicionándose entre los Estados con un ÍDH Alto. Esto se traduce en una calidad de vida alta para la mayoría de los uruguayos, los cuales destinan un 5,6% del PIB a costear su Sanidad Pública, un 2,9% para la Educación, y respiran un aire más puro al limitar sus emisiones per cápita de dióxido de carbono a 2,5 toneladas (mientras que en España esta cifra aumenta a un 7,2  y en Estados Unidos a 18).

 
De esta manera, sin corrupción, sin políticas desigualitarias que buscan el crecimiento económico basado en el enriquecimiento de unos cuantos, sin lujos y sin galas propias de tiempos feudales, el presidente de Uruguay ha convertido su país en uno de los más ricos de América Latina, sin olvidar que su papel como mandatario se limita a servir útilmente al pueblo. Porque como dijo Pepe al asumir la Presidencia de Uruguay  “es bueno en la vida recordar que nadie es más que nadie y saber que gobernar es construir equipo”.

Ruth García Hernández

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4 pensamientos en “Humildad y Presidencia, dos conceptos no reñidos”

  1. Leer esto te llena de esperanza,aunque en España los nubarrones son muy negros confiar en nosotros como pueblo y no olvidar jamás que no son invencibles que son mortales,son idolos de barro yin mal soplo de viento que pasará.Debemos permanecer unidos y no desfallecer en nuestra lucha.Todo en esta vida tiene su fin ,no va ha ser menos esta locura de engaño mentiras,hipocresia y su afan desmedido para vivir de los humildes.Con el beneplácito de unos sindicatos que comen de la mano del capital.
    Confiemos que en España aún quede gente como el presidente de Uruguay.

    1. Muchas gracias por tu comentario, Manuel. Tal como dices no debemos perder la esperanza pues nosotros mismos somos la semilla para mejorar nuestra situación. Las buenas y honradas personas existen y con este hecho debemos trabajar para conseguir un futuro mejor!! Gracias por leernos y esperamos que te guste el artículo dela próxima semana!!

      Un abrazo!

  2. Muy bien. Lo sabía y me alegra ver que por fin alguien hable del único presidente decente en medio de tanto cacique organizando nuestro mundo. Con algunos más así cambiarían muchas cosas.

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